Universidad Complutense de Madrid
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Del Desastre del 98 a la Guerra civil.
El impulso reformista de la primera década se vio atemperado por las circunstancias políticas y sociales, tanto españolas como internacional. Sólo a finales de la década de 1910, se atisba una línea de innovación en la política universitaria, con promulgación, mayo de 1919 de un Real Decreto sobre autonomía universitaria, que –pese a las inconsistencias gubernativas- permitió la elaboración de un ‘Estatuto’, donde se reconocía una limitada independencia académica para la Universidad de Madrid. Este marco legislativo fue dejado en suspenso durante la Dictadura de Primo de Rivera, la cual desarrolló su propio concepto de autonomía universitaria, dentro de las medidas legislativas que caracterizaron este periodo dictatorial.
El segundo gran motor en la modernización de la Universidad Central durante el primer tercio del siglo XX fue la construcción de la Ciudad Universitaria. El proyecto arrancó en la primavera de 1929, al constituirse, bajo la protección de Alfonso XIII, la Junta Constructora de la Ciudad Universitaria. La dictadura del general Primo de Rivera perseguía un doble objetivo: reubicar la conflictiva masa de alumnos fuera del centro de la ciudad y presentar un proyecto ampuloso vinculado a la creación de infraestructura. La Junta constructora se encargó de gestionar la adquisición o cesión de los terrenos en La Moncloa y el arquitecto Modesto López Otero dirigió las obras.
A lo largo de los años treinta las obras de la Ciudad Universitaria avanzaron a buen ritmo; en enero de 1933, se inauguró oficialmente el primer edificio del recinto: la Facultad de Filosofía y Letras. En 1936 el núcleo central del proyecto estaba ultimado: se habían inaugurado algunos edificios, lo que permitía la actividad docente en ellos, y otros se encontraban próximos a su finalización.
Durante la guerra civil, los terrenos de la Ciudad Universitaria se convirtieron en frente permanente de guerra, lo que imposibilitó el desarrollo cotidiano de la actividad académica. Gran parte del profesorado universitario madrileño, siguiendo las instrucciones del Ministerio de Instrucción Pública, se trasladó a Valencia.
La Universidad en el franquismo »
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